Hoy no pretendo hablar de la grandeza de una gastronomía, ni de una receta espectacular o un descubrimiento culinario excepcional. Todo lo contrario, y que conste de antemano que lo que voy a reflejar es una opinión personal basada en mis gustos. Siempre me he tenido por ser una persona muy abierta a probar cosas nuevas, sobre todo no me considero ni exquisito ni sibarita, ni de gustos reducidos a ciertos tipos de alimentos o modo de prepararlos, hasta que viaje a la India.

Estuve dos semanas en una ciudad llamada Bangalore, en el estado de Karnataka al sur de La India por motivos laborales. Para mi era mi primer viaje largo, fuera de Europa quiero decir, y era una experiencia que preveía muy interesante, esperaba una cultura completamente diferente a lo que conocía hasta ese momento. Me atraía la lejanía, el exotismo y la rareza. Después de preparar el viaje, en ámbito laborar lo primero, empecé a documentarme de todo aquello que podría hacer allí al salir de la oficina, que ver, que comprar, que visitar, que evitar, pero sobre todo… Que comer!!

Conocía todos los clichés de su gastronomía, el picante, mayoría de platos vegetarianos, cocina sumamente especiada, etc… Una de las primeras directrices que me dieron fue que no se me ocurriera comer nada de puestos callejeros, ni fruta, ni platos cocinados… y que razón, sólo con ver estos puestos se te quita el hambre y solo piensas en las secuelas físicas que te pueden quedar. Higiene que brilla por su ausencia, presentación de guisos basados en arroz con tropezones informes de otros ingredientes, envolviendo todo olores raramente reconocibles por nosotros los españoles de a pie, sabores picantes basados en pimienta en prácticamente todo lo que puedas ingerir….

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En el hotel que me alojé (un gran lujo en el centro de la ciudad) la comida que se ofrecía era mediterránea, al menos eso rezaba en la entrada del comedor. Solo puedo decir que hasta el pan era picante…

En la zona de karnataka, la gastronomía tradicional se denomina Udupi, se basa sobre todo en vegetales, frutas y cereales. La base de su dieta es el arroz, el cual si encontrabas un lugar en el que el exceso de especia te permitía degustarlo agusto podías tener un momento de disfrute. No quiero dejar de mencionar el único día que pude disfrutar de una cena que me resultó deliciosa, el lugar fue el restaurante Ebony, un local muy acogedor situado en la planta 13 del BartonSquare, en pleno corazón de Bangalore, en plena MG road. El local, decorado muy al gusto indio tiene una magnífica terraza abierta desde la que se ve toda la ciudad, muy recomendable para almuerzos y para cenas, ya que se puede disfrutar de un atardecer espectacular. El plato principal era un arroz con cordero, especiado pero no picante, encargado a propósito por nuestro  anfitrión conocedor de nuestro hastío de picante. Según nos comentó tardaba unas cinco horas en hacerse ya que el cordero apenas se veía, se cocían todos los ingredientes juntos a fuego muy lento excepto el arroz, que se incorporaba al final… poco mas pueddo decir del guiso, ni nombre si quiera porque resultaba impronunciable. Venía acompañado por varias salsas, evidentemente me limité a probar la única “no spicy”, que era una crema tipo yogur.

Cuando algún conocido o amigo me dice que va a viajar a La India, le hago siempre la misma recomendación, “lleva Almax, Relec para los mosquitos y barritas energéticas”