Desde siempre en mi casa siempre fuimos más de pescado que de carne. De hecho es rara la semana que no se come pescado cuatro o cinco veces: ya sea que porque te lo da el hijo de la vecina que es marinero, o por que fuiste de pesca y cayeron un par de sargos o unas cuantas fanecas. El tema es que nos encanta el pescado, ya sean unas sencillas “sardinas lañadas” en caldeirada, o el mejor de los rapes.

Pero bueno, algo debe estar pasando por que últimamente me estoy aficionando a la proteína del chuletón que da gusto. Como me pase por la carnicería que tengo de mano  y tengan el chuletero de ternera a la vista es que no me puedo resistir. Con ese color rojito, ese hueso asomando por una esquina, la grasa que se deja ver un poco… es que ya me imagino el chuletón en el plato!!!

 

chuletones

 

Y eso fue lo que me pasó el otro día. Aprovechando que venía mi hermano a casa me compré cuatro chuletones de ternera (ya sé que los buenos son los de buey, pero a falta de pan…). En total casi cuatro kilos. Ya que no como demasiada carne, cuando lo hago me gusta que sea buena.

Había invitado a un amiguete (me debes una tortilla, no te olvides), aficionado también a la buena mesa y gran conocedor de las chacinas y caldos de la Ribera del Duero, pero finalmente causó baja por enfermedad. Que se le va a hacer, pensé, a más nos toca!!!

Al final nos plantamos en la mesa cuatro comensales, con sus cuatro chuletones, acompañados como no podía ser menos de sus patatas panadera y su ensaladita, por lo de las dietas, ya sabéis. Ah, y el vinito tinto del Douro.

Y comenzó la fiesta…

Primero marcamos los chuletones de ternera gallega, unos tres minutos más o menos por cada lado en una plancha de hierro fundido, en la vitro. De ahí a la tabla de madera, donde hábilmente deshuesamos y cortamos en las típicas tiritas de carne, para finalmente rematarlos cada uno a su gusto en la mesa en una plancha eléctrica.

Lo de la plancha eléctrica en la mesa es muy cómodo, lo malo es humo que se produce al hacer la carne, pero bueno, todo sea por una buena causa. Finalmente, unas arenitas de sal maldon, y ya no hay vuelta atrás. Directo al paladar. Que maravilla.

La verdad es que está bueno, o muy bueno mejor dicho. Y que conste que sigo siendo más de pescado que de carne!!!

Y vosotros, sois de pescado o de carne?

 

 

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