Este fin de semana, animados por el buen tiempo que pronosticaban los meteorólogos nos decidimos a hacer un excursión de un día por algún lugar cercano a Madrid. Nos decidimos por ir a San Martín de Valdeiglesias, un pueblo de unos ochomil habitantes a unos ochenta kilómetros de Madrid.

El objetivo principal de la visita era conocer El Bosque Encantado, que es un jardín botánico muy original, cuya principal particularidad, es que tiene muchas “estatuas” confeccionadas con plantas y arbustos, figuras de animales, flores, personajes históricos que parecen sacadas de la película de Eduardo Manostijeras. En si el parque está muy bien, es un paseo agradable y bonito de ver, especialmente si vas con niños. Eso si, no nos engañemos la entrada, al menos bajo mi punto de vista es un poco cara, pero bueno, el paseo, el entorno y las vistas que ofrece este jardín son gratificantes.

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En el momento de ir a comer, ya habíamos hecho una reserva en un restaurante de San Martín de Valdeiglesias. Nos lo habían recomendado y ciertamente quedamos muy satisfechos. El lugar elegido es La Hacienda la Coracera. El lugar es muy bonito, un antiguo edificio rehabilitado con mucho gusto en el que tienen una parte de barra muy acogedora y espaciosa. El salón está en una planta inferior, al que se accede por una amplia escalera, un salón en el que las antiguas bigas destacan en el techo, con aspecto como de bodega o antiguo almacén, bastante bien decorado, con un toque entre sofisticado y rústico. Mi acompañante iba con la intención de pedir un asado, pero al ver la carta cambió de opinión… Únicamente un plato de asado, cordero lechal. En menú si tenían cochinillo, pero no nos dio sensación de que su especialidad fuesen los asados. Finalmente nos decantamos por pedir para compartir unos trigueros a la parrilla con rulo de cabra y vinagre balsámico y una ensalada templada de vieiras y verduritas al aceite de trufa. Como plato de fondo nos decantamos por chuletón de Ávila para compartir, que según la carta era aproximadamente de un kilo. Todo sensacional, destacando sobre todo la carne y el queso de cabra. La ensalada templada muy buena también, pero mas común, aunque las vieiras tenían un sabor a “ajillo” bastante bueno que conjugaba muy bien con el amargo de la ensalada.

En definitiva, La Hacienda la Coracera es un sitio muy recomendable por el servicio, el local y por su puesto por su comida, así como por la relación entre calidad y precio. Sin lugar a dudas si vuelvo a ir  a San Martín de Valdeiglesias la elección de donde comer está clara.

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