Si estas buscando donde comer en la Coruña te vamos a recomendar un buen sitio

Me siento coruñés, soy coruñés y estoy orgulloso de serlo. Cuando a los dieciocho años me marché, hace ya casi treinta, no podía imaginar que algo que sucedería hace algunos años cambiaría mi forma de pensar sobre mi ciudad. Pasé años sin volver. Ahora no puedo estar ni tres meses sin visitarla.

Antes Coruña, ahora La Coruña o A Coruña, depende del prisma con que se mire.

Te preguntarás porque te cuento todo esto.

Que pesado, esto es un blog gastronómico.

Muy sencillo. Desde hace un par de años, cada vez que vuelvo a Coruña no puedo dejar de visitar uno de mis restaurantes favoritos, El Charrúa.

Tengo que adelantarte que no soy aficionado a la carne, que es lo único que sirven, pero este sitio es especial.

Es un asador uruguayo, de leña, situado en la céntrica calle de La Estrella, detrás del Obelisco, junto a los Jardines de Méndez Núñez, el Teatro Colón,….., en el centro centro de la ciudad. La calle de los Olmos, La Franja, Galera, la zona de María Pita; constituían la ruta de los vinos, lugar de reunión de todos los coruñeses. Pase muchas tardes estupendas en compañía de Necho, Ojeda, Rosa, Angeles, Carril, mis grandes amigos del instituto. ¡Que será lo que tiene el vino que elimina cualquier barrera! Se conocía todo el mundo, era fantástico. Las cerillas, patatas bravas, tequeños, cocodrilos, infinidad de pinchos. Lo dejamos para otro día. Vamos a centrarnos en El Charrúa.

Lo descubrí hace casi tres años, cuando en una de mis visitas a la ciudad buscaba para mi madre un local donde comer un buen trozo de carne, le encanta. Ya le tenía echado el ojo.

Cuando entras, las sensaciones que percibes son muy agradables. Te encuentras de frente la barra y la parrilla dentro, a la vista de los clientes, pero aunque parezca increíble, no hay olor a humo ni a grasa y carne quemada, como suele ocurrir en muchos asadores, y que hace que los que no somos devotos de estos manjares, siempre intentemos convencer nuestros compañeros de comida para ir a otro local, donde los olores no se coman la ropa. Es muy acogedor, por la decoración y por lo pequeño, ya que no cuenta con mas de nueve o diez mesas repartidas en dos plantas. Lo que hace imprescindible reservar. Si eres fumador, puedes comer en la pequeña terraza cubierta que tienen fuera.

Nos sentamos, nos traen la carta y para mi sorpresa solo hay carne. Pues nada, a comer carne. Como la mayoría de los cortes son de novillo, pedimos al camarero que nos aconsejara. Le indiqué que a mi madre le gusta mucho la carne.

-Es usted de comida, le preguntó.
-De comida no, de mucha comida.

A partir de ese momento empezó nuestra historia de amor con El Charrúa,  sobre todo de mi madre, reoconociendolo como uno de los mejores sitios donde comer en la Coruña

Empezamos con matambre, una carne rellena que nos sirvieron fría, cortada en rodajas, con un chorro de aceite de oliva. Continuamos con una brocheta de lomo y, para terminar, el bife de chorizo de novillo, un trozo de carne muy tierna y jugosa, que te sirven con escamas de sal maldon por encima. Todo espectacular, por calidad y punto de asado. Este primer día renunciamos al postre, solo café, corto y fuerte. Salimos encantados.

Esta fue la primera vez. Desde entonces, siempre que vamos a Coruña es una visita obligada, a la que se unen mis dos hijos y mi mujer.

La carta es suficiente por la variedad de platos, no muy amplia, como te decía solo hay carne, pero sobresaliente por la calidad que ofrece. Entre los entrantes, solemos pedir chorizos criollos, de una calidad inusual, provolone, morcilla, y el matambre, que lo normal es que te lo sirvan al plomo, envuelto en papel de aluminio y a la parrilla, servido en caliente, con una preparación casi igual a la pamplona de pollo,  donde cambia un poco el relleno y la carne, que como su nombre  indica es pechuga de pollo.

Entre los cortes de carne, que te aconsejo la pidas poco hecha, nos gustan el antes mencionado bife, el cuadril, el entrecot, el lomo, y algo que llama la atención por el corte, el asado de tira, carne de costilla cortada fina, todos de novillo, acompañado de papas fritas, al plomo, boniato al plomo, ensaladas variadas y tomates, cebollas y pimientos a la brasa. Todo buenísimo. Además tiene otras carnes. En carta encuentras el interesante y demandado chuletón de buey por kilo, Summun, y fuera de carta ofrecen a veces otro tipo de carnes, si no me equivoco, la última vez que fuimos nos sugirieron chuletón de vaca gallega de 7 años, lomo de buey angus negro de Nebraska y buey de Kobe.

Los postres, lo mas dulce. Encontramos los panqueques, unas filloas rellenas de dulce de leche, mi favorito, arroz con leche, trufas de chocolate….y la SELVA NEGRA, con mayúsculas, que merece un capítulo aparte.

Un día, mis hijos piden de postre tarta selva negra, una tarta de chocolate riquísima. No les quedaba. No quisieron otra cosa.  Al poco rato se acercó a la mesa el que parecía el dueño o encargado, Diego creo que se llamaba, uruguayo por el acento y que ya nos conocía de otras veces.

-No queréis tomar postre, les preguntó.
-Respondieron que no les apetecía.

Pero mi madre, siempre tan atenta y con la seriedad que la caracteriza lo ilustra:

-Tenían ganas de tomar tarta salvaje y ya no queda.

Diego se queda sorprendido con la respuesta

-Se refiere a tarta selva negra, le aclaré.

Muy simpático respondió

-Pensé que me estaba llamando salvaje, ¡quieren tarta, salvaje!, con una coma entre las dos palabras. Ya me lo dicen mis padres, eres un salvaje.

Nos reímos todos mucho, y a partir de ese día cuando llamaba a reservar siempre decía las palabras mágicas, tarta salvaje, Diego me identificaba perfectamente y siempre tenía un par de raciones de tarta reservadas para nosotros. Hace más de un año que no lo he vuelto a ver. No se si aún trabaja en el restaurante y tampoco he preguntado por el. Tendrá que hacerlo.

El vino. Cuentan con muchas referencias, además de los clásicos Riojas y Ribera del Duero en tintos y Rías Baixas y Ribeiros en blancos. Vinos de la Ribeira Sacra, Bierzo, Toro, Valdeorras, Alicante, Rueda, además de caldos internacionales, de Uruguay, Chile, Argentina o Alemania. Sin olvidar los Champagnes, Cavas y vinos dulces. No pongo las referencias porque ocuparían mucho espacio. Mis favoritos, Juan Gil Crianza, un Jumilla con mucho cuerpo y sabor intenso, y La Montesa Herencia Remondo Crianza, perfecto para combinar  cualquier tipo de carne. Inmejorable relación calidad-precio.

Lo mejor es que visites su página web, donde encontrarás información completa sobre el restaurante, localización, carta y bodega.

Te preguntarás por el precio, no te asustes, de lo más razonable. Sobre 20-25 euros por persona, incluido el vino, postre y café. Nunca pagué más. Tampoco me metí con carnes especiales. Además, tienes que tener en cuenta que van dos niños con nosotros, que no toman ni vino ni café, pero que comen como mayores. Con relación a esto se me ocurre otra anécdota, de mi abuelo Antonio, pero la dejaré para otro día.

Te animo a que lo visites. Es una buena elección. Si eres de Coruña lo tienes fácil. Si eres de fuera haz como yo, aprovecho un fin de semana para disfrutar de la ciudad y comer en un sitio agradable. Vivo a las afueras de Pontevedra. Cogemos el coche y carretera. Y no te olvides, llama para reservar.

Un tipo fino y ligón.

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